ESPIRITUALIDAD Y
COMPROMISO CRISTIANO
Uno
de los paradigmas educativos de Fe y Alegría es educar el espíritu, como medio pedagógico
para el crecimiento personal, así como para la prevención y resolución de
conflictos. Para ello la pastoral educativa juega un papel importante en el
impulso de métodos para el acercamiento a la fe, el desarrollo permanente de la
interioridad, el conocimiento y seguimiento a Jesús de Nazaret, los valores y
el compromiso como cristianos.
Por lo tanto, una de las labores arduas de
los docentes, es guiar a los estudiantes, es por ello que es necesario enamorar
a cada uno de los educadores del movimiento. Los Educadores populares deben
apuntar a acciones y estrategias para que se cultiven dimensiones
importantes en los estudiantes como son:
·
Cultivar la dimensión interior de la persona y su espiritualidad la cual forma
parte del hecho educativo.
·
Para acompañar la iniciación y desarrollo de estas dimensiones, se requiere de
una pedagogía específica, una didáctica y unas competencias. Por lo que se
requiere un docente creativo y dispuesto al hecho pedagógico de estas
dimensiones.
·
Es necesario brindar al docente, un acompañamiento sistemático que le permita
planificar, desarrollar y evaluar actividades relacionadas con estas
dimensiones.
·
Estas actividades deben entrar en la planificación ordinaria del docente. De lo
contrario, siempre quedará para después, para cuando haya “un chancecito”.
¿Qué entendemos por espiritualidad e interioridad en Fe y Alegría?
Son realidades íntimamente
relacionadas, es difícil diseccionarlas, dividirlas. Para Javier Melloni, la
interioridad es el piso sobre el que puede construir y vivir una experiencia
espiritual. Es el “equipamiento” humano necesario para saborear y vivir
personal y comunitariamente, aquello que desde la tradición cristiana
identificamos con el Misterio del Dios Vivo, revelado en Jesús de Nazaret.
El desarrollo de la interioridad
es lo que le permite al sujeto vivir su espiritualidad. La espiritualidad es lo
que cualifica la experiencia subjetiva de la interioridad. Para un creyente no
es pensable una espiritualidad sin interioridad, van estrechamente unidas. Pero
para un no creyente no necesariamente es así.
Para Fe y Alegría, la espiritualidad
cristiana es la vivencia de nuestra interioridad a la luz del evangelio del
Reino. El evangelio del Reino anunciado y vivido por Jesús de Nazaret.
Haciendo una adaptación de los
tres círculos concéntricos que Farrán propone,
·
El círculo exterior es de carácter más universal (nosotros le llamaremos
interioridad); todos tenemos facultad para ello.
·
Segundo círculo, el de la espiritualidad, el de la relación entre el yo y la
realidad fundamental. Presupone un acto de fe. En nuestro caso, toca la espiritualidad
cristiana.
·
Tercer círculo, el de la confesionalidad. Indica la adhesión a una determinada
comunidad religiosa. En nuestro caso, la comunidad cristiana católica.
Acerca de la Interioridad
·
La interioridad es una dimensión antropológica fundamental de la persona, que
le brinda la capacidad de reconocerse desde dentro y de relacionarse desde lo
auténtico y lo profundo de sí.
·
Interioridad es un lugar para el silencio, en el que nos encontramos, luchamos
y nos reconciliamos con nosotros mismos y encontramos emociones que nos duelen
o nos alegran.
·
La interioridad es la “la capacidad de reflexionar y guardar en el corazón lo
que vamos viviendo y experimentando (introspección) y de ponerla de manifiesto
en una forma de ser, siendo capaz de reconocerse y relacionarse sanamente
consigo misma, con los demás y el entorno.
·
El objetivo del cultivo de la interioridad es ayudar a los alumnos a conectar
consigo mismos, acertar con claves que les permitan “conectar” con lo que otros
“son” y con lo que la “realidad” es, viviendo desde lo mejor de sí mismos, con
capacidad de procesar lo que viven y les afecta. Sólo así será posible un
encuentro personal con Dios.
Pistas para trabajar la interioridad Darío Mollá nos propone que
insistamos en:
·
La pedagogía de atención: fomentar la “atención” no sólo a los detalles de lo
exterior, sino a la repercusión interior de lo que percibo y vivo y a sus
consecuencias.
·
La pedagogía de la escucha: que va más allá de las palabras y de lo que se
formula, que atiende a la variedad de formas con que las personas humanas nos
comunicamos y expresamos.
·
La pedagogía del “decidir cotidiano”: que invita a preguntarse el porqué de lo
que se hace y lo que se deja de hacer, y, pasando por “hacer propias”. Una
pedagogía de la libertad.
Acerca de la espiritualidad en Fe y Alegría
·
El cultivo de una sensibilidad humana profunda que dé a la vez empatía y
capacidad de discernimiento.
·
La salida de la perspectiva espontáneamente egocéntrica con la que nos situamos
ante las personas y ante toda realidad.
·
La búsqueda de una manera de ver y vivir el mundo de una manera pacificada,
compasiva y solidaria.
·
Trabajar el espíritu puede significar también desarrollar “calidad humana”.
Jesús vivió la verdadera
espiritualidad, porque sintió y actuó según el Espíritu en medio de su pueblo,
en plena solidaridad con él. También nosotros, cuando hablamos de
espiritualidad, buscamos entender y asumir ese mismo camino de Jesús: “vivir
según el Espíritu”, entrar en comunicación con el Espíritu de Dios que está en
la hondura de nuestra persona, y que quiere mantener un encuentro sin fin con
cada uno de nosotros, para que podamos ser plenamente nosotros mismos, y así
aportemos nuestra originalidad irrepetible en la construcción de la justicia y
de la verdad que este mundo necesita, superando los obstáculos que la amenazan.
Pistas para trabajar la espiritualidad
La aventura de la fe es al mismo
tiempo; gracia de Dios y acto humano, pura misericordia y lucha diaria. Hacer
las cosas como si todo dependiera de nosotros, sabiendo que todo depende de
Dios.
Formar para el compromiso cristiano: Conscientes, Competentes, Compasivos
y Comprometidos
Cuando en nuestra educación
buscamos formar personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas,
entendemos la vida como un don, un regalo recibido que a su vez es don para
otros. Jesús enseña que no gana la vida quien domina y oprime, sino quien
sirve. El que dona su vida, aunque parece que la pierde, la gana. Este misterio
de la vida es el alma de nuestra educación que busca formar hombres y mujeres
“para los demás” y “con los demás”. Ese es el misterio de El Resucitado que por
dar su vida no la pierde, sino que la gana y nos dona por amor y nos invita a
hacer nuestro ese camino. Los conscientes, competentes, compasivos y
comprometidos potencian su profesión con su espiritualidad; y su espiritualidad
se potencia con la competencia profesional y capacidad de transformar y
construir un mundo más humano.
Conscientes
·
Personas que entienden la vida como un don y agradecen su dimensión de
gratuidad, responsable de sí mismas y de su mundo; llamada a cuidarlo y
mejorarlo y a hacer el bien.
·
Personas que desarrollan conscientemente su libertad para decidir y usarla
responsablemente, reconociendo la de las
otras personas, entendiendo que los demás no son objetos suyos, sino personas
igualmente llamadas a realizarse en un “nos-otros” que los incluye.
·
Personas que reconocen como su sentido y razón de ser a Dios-Amor, que nos crea
a su imagen y semejanza y es origen y sentido de la vida: de la que recibimos y
de la que construimos libremente.
Compasivos
Amar al prójimo como a ti mismo
significa que no sólo reconocemos y amamos nuestra vida, sino también
reconocemos y amamos la vida del otro como la propia y nos solidarizamos con su
privación. En el evangelio aprendemos que el prójimo no es sólo el pariente, el
amigo y el vecino, sino también el desconocido, distinto y lejano. Jesús nos
dice “Haz eso y vivirás” (Lucas 10,28). Con eso ganamos la vida. Jesús nos dice
también que Dios está ahí en ese reconocimiento (1a carta de Juan 4,12) y que
lo que hacemos con el más pequeño lo hacemos con El (Mateo 25). En la hermandad
y amor nos encontramos con Dios.
Comprometidos
Con la vida y con la humanidad.
Comprometidos con la solución de los problemas que aquejan a la humanidad de
nuestro tiempo. Esto, junto con los rasgos anteriores, se contrapone al
individualismo egoísta que sólo va a lo suyo, sin importarle los males de los
demás. A la compasión, el compromiso le añade actuación con visión de la
realidad, la comprensión de las causas de los males, así como la construcción
de instituciones y estructuras de valor. El comprometido busca su bien, pero al
mismo tiempo busca que sea bueno para los demás.
Competentes
Ser competente significa no
defraudar a otros que buscan los buenos servicios de esa competencia. El uso de
una competencia es ambiguo: una persona muy competente puede usar sus
habilidades y profesionalidad para construir o destruir, para explotar o
servir, para actuar con verdad o falsedad, para dar vida o matar. Por eso no
basta formar personas competentes, sino que se requieren las otras 3 para que
la formación sea de calidad.
Anna Karina Torres
Fe y Alegría Oscar Fernando Benedetti.


Este año escolar hemos iniciado con las jornadas de interioridad, justo y necesario en este momento de desaliento, dureza y dispersión, es fundamental hacerlo vida y llegar a esas 4 "C" desde la práctica cotidiana.
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