lunes, 17 de abril de 2017

Capítulo V Matriz de Pastoral: Gestión de la Pastoral

GESTIÓN DE LA PASTORAL


Pastoral:  es una palabra que se puede traducir como el cuidado y asesoramiento espiritual a los miembros de una comunidad, en este caso nos podemos referir específicamente a una comunidad escolar. Por lo tanto, se puede decir que la pastoral es una forma o estilo de vida,  que adopta un centro educativo para brindar a su personal una forma diferente de enseñar y educar  bajo los valores Humano- Cristiano siguiendo las enseñanzas de Jesús de Nazaret. 
El responsable de la pastoral es el Equipo directivo, en cuanto líder y responsable de todo el proyecto educativo del centro. El pastoralista se encargara de organizar, impulsar, orientar, planificar y ejecutar conjuntamente con  la comisión de pastoral y las diversas instancias que el centro genere  la gestión y necesidades  del centro.

          La gestión debe estar   embebida de espiritualidad,  enriquecida por la imaginación y audacia  que  rompa con la rutina,  la inercia y  la rigidez.
            El proceso de la  planificación de pastoral  no debe ser una actividad aislada, sino el resultado de la conjunción de esfuerzos de los directivos con las coordinaciones de pastoral y pedagogía, y con todos los demás actores (instituciones u organizaciones) del centro educativo, creando   condiciones para que esas grandes opciones se hagan realidad, es pertinente que tengamos claridad de lo que queremos lograr: hacia dónde vamos, qué queremos lograr.
La organización de la pastoral ayuda a la población  estudiantil creando y acompañando  grupos estables  y genera canales de participación además de integrar a los miembros de la comunidad educativa en la gestión de la escuela.
             
Impulsar la pastoral requiere de un liderazgo compartido que convoque, articule, anime, proyecte y acompañe  creando un estilo de vida que, al servicio de la misión de Jesucristo  inspirados  en los Ejercicios Espirituales, para orientar y acompañar el proceso de desarrollo humano en lo personal y comunitario, hacia la excelencia integral, en la formación de hombres y mujeres para los demás y con los demás.
No podemos dejar de lado un elemento bien importante como es la evaluación, donde se visualice una continua renovación  ajustes  de objetivos, planes y proyectos.

La actitud que debe tener un pastoralista debe estar impregnada de amor, fe, esperanza teniendo como bandera la palabra de Dios.


Niovis Bolívar
Fe y Alegría Monseñor José Alí Lebrún

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