jueves, 4 de mayo de 2017

Capìtulo V Matriz Pastoral: Pastoral de Aula

Pastoral de Aula:

La matriz de pastoral es el referente para todo aquello que implica la coherencia de lo que se dice y es necesario hacer en cuanto a  vivir lo más semejante a Jesús, si entendiéramos a profundidad esto lo demás sería mucho más fácil. No se puede dejar todas las acciones pastorales en una persona solamente o en alguna actividad específica en un tiempo litúrgico determinado, la pastoral es algo constante y evidente a diario en todo el desenvolvimiento de una comunidad escolar.
 Cuando se habla de una pastoral de aula es porque desde allí debe sentirse un ambiente impregnado del evangelio (aula sabor a evangelio), cada minuto y momento de la jornada diaria, así como promover las acciones específicas para  el crecimiento personal, la espiritualidad y el compromiso cristiano; que desde el aula no solo se puedan compartir conocimientos que se encuentren el currículos académicos, sino, también promover la pastoral.
Al mencionar aula con sabor a evangelio, viene a la mente poder ser y hacer las cosa como Jesús,  una acción pedagógica en clave pastoral, con una intencionalidad evangelizadora, donde el proceso de enseñanza aprendizaje sea acompañado pedagógica – pastoralmente, ofreciendo a diario una formación integral de la persona, tocando mente, corazón y buenas acciones, lo único que permite una sana convivencia; que el punto de partida para todos los momentos de aprendizaje sea la pedagogía del amor y la alegría, fomentando experiencias  que permitan el servicio solidario al más necesitado, débil, marginado, pequeño, aquel que se encuentra rechazado de algún modo por el entorno; promover la formación de una inteligencia capaz de analizar, crear, resolver problemas, poseer otras visiones y opciones ante momentos que se puedan presentar en las realidades que vivimos hoy, una inteligencia con capacidad crítica. Es necesario también garantizar el diálogo y trabajo en equipo, donde se pueda comprender que la diferencia con el otro me complementa; así como la importancia de fomentar la formación del gusto y de la sensibilidad, de esta manera la persona realza y reconoce lo bello, auténtico, original desde la imaginación desarrollando las potencialidades creativas de cada persona desde sus propios talentos.
Así mismo es importante poder entender los elementos desde donde se impregna de evangelio el aula, partiendo del testimonio del educador, sin olvidar que la palabra y acción del educador son sagradas (el evangelio para sus estudiantes) lleno de buenas acciones pensando principalmente en el bien común del grupo con el que se desenvuelve, que pueda decir si y mantenerlo pero cuando es necesario el no también lo pueda hacer; un docente que tenga la capacidad de poder actuar como Jesús lo haría, atendiendo a todos por igual, compartir con generosidad e ilusión lo que tiene. La evaluación debe motivar al profesor y ayudar a crecer al estudiante desde nuevas estrategias que ayuden a superar dificultades presentes; por otro lado tenemos las actitudes, que desde el currículo se puede promover perfectamente con los temas, motivando desde la lectura investigación y otras desde valores como la solidaridad, apoyo a la compañero, respeto al momento de intervenir, opinar y escuchar, la dedicación en sus compromisos; acciones como estás ayudarían a la construcción de una sociedad mejor. Es necesario que los temas transversales y lemas anuales del centro y el movimiento como tal sean impregnados del evangelio, así como en la concreción del currículo en los niveles educativos y del aula porque permitirá en el estudiante la construcción del conocimiento y la vivencia de valores humanos cristianos. También es necesario los espacios de formación a los docentes, que les permita compartir lecturas, reflexiones, situaciones similares y como poder solucionarlas.
Por otro lado es necesario resaltar la presencia de la pastoral en la dinámica del aula desde al momento que llegan los estudiantes, donde sean recibidos con alegría y cariño, esto les permite tener confianza y seguridad; un espacio acorde para pasar gran parte del día, acogedor, bien ambientado con lo realmente necesario, frases que inviten a la práctica de valores humanos cristianos, distribución de los muebles que inviten al compartir e intercambio de experiencias, propiciar espacios de encuentro para educadores y estudiantes donde se compartan juegos y actividades dinámicas. El acompañamiento al estudiante debe hacerse personalizado, así se puede atender eficazmente desde sus necesidades y realidades propias; motivar siempre el trabajo en equipo y aprendizaje cooperativo; es necesario mantener un diálogo cercano a los jóvenes, esto permite  seleccionar estrategias atractivas e integradoras para una mejor calidad de vida. Las normas de convivencia atiendan el orden de la escuela y los espacios, al ser retomadas y reflexionadas con los estudiantes se hacen consientes  del respeto y valoración para la convivencia diaria, otro punto que es de gran importancia  sería el error y su beneficio en el aprendizaje, porque a través de este puedes reflexionar, retomar, analizar y mejorar las próximas acciones, y esto no solo sería con los estudiantes, sino, también con el docente, mostrándose sincero ya es más cercano y confiable como persona.El aprendizaje del diálogo y resolución de conflictos invita primero que nada a espacios reflexivos donde la comunicación pueda ser fluida y sin juicios que afecten al otro,  incentivando siempre hacia una cultura de paz; el docente debe evitar ser autoritario ya que de esta manera los estudiantes demostrarían resistencia a lo impuesto; es necesario  promover la participación estudiantil,  la construcción del conocimiento basado en la interacción dialógica, recuperando lo que saben los estudiantes, poniéndolo en contacto con nuevas ideas; atender la diversidad desde una opción que privilegie a los sectores más vulnerables; resaltar la importancia de los contenidos actitudinales transversales, garantizando que estos hagan referencia a los valores humano- cristianos y al desarrollo de habilidades sociales, por último en este espacio es necesario resaltar la vinculación de contenidos de las áreas con la formación en valores, pero, para ello el docente debe estar claro y pueda realizar las vinculaciones adecuadasa las situaciones presentes, así como aprender a manejar la metodología de la propuesta: ver- Juzgar- actuar.
Seguidamente es necesario mencionar la acción evangelizadora del educador, desde sus acciones lo más semejante a Jesús, un educador que tenga la capacidad de acompañar a sus estudiantes desde sus propias realidades, respetando y entendiendo ritmos propios, animando, escuchando y  ayudando a superar sus problemas, perdonando cuando hay que perdonar y denunciando cuando hay que denunciar; reconociendo primero que nada que lo más importante de cada centro son los estudiantes. Por ello, se pretende para favorecer participación activa del educador en la acción pastoral, desde los macro indicadores del proceso pastoral desde los siguientes aspectos: la vocación del educador, Jesús como modelo de maestro y el perfil del educador cristiano.
La vocación del educador como primer aspecto nos lleva a pensar ciertamente si lo que se quiere en realidad es realizar este servicio, al no estar conscientes y claro de ello, sencillamente se alcanza la mediocridad y hacer las cosa por hacerlas, es necesario crear condiciones que permitan al educador reflexionar y preguntarse si lo que eligió ser pretende lo que realmente le corresponde, porque todos podemos en un momento determinado tener las mismas funciones y responsabilidades, solo que cada quien le dará su propio matiz de acuerdo al empeño y cariño que le ponga cada día. Es importante motivar al docente a repensar acerca de lo que eligió ser, que no fue precisamente para ganarse la vida, ni atender niños ni jóvenes, mucho menos para vaciar conocimiento  de una generación a otra, o usar la tecnología en el aula, peor aún escuchar decir que fue la carrera más fácil en la que pudo entrar y no exige actualizaciones.
Que bueno sería encontrar el sentido de lo que hacemos, porque esto nos permitiría trabajar con mayor entusiasmo y alegría cada día, demostrando actitudes positivas en todo momento a pesar de lo que se pueda presentar en nuestras realidades. Para ello es bueno tomar como referente el objetivo fundamental de Fe y Alegría, donde se pretende la formación de sujetos autónomos, capaces asumir responsabilidades, convivir con otros solidariamente, ayudando a crecer al otro desde sus virtudes y talentos. Además de esto es relevante entender el sentido de para que somos llamados, comprendiendo que es la apertura a nuestro propio camino de realización, encontrando a ese algo o alguien por quien vale la pena vivir con pasión, con gusto y entrega; se necesita persistencia, disciplina y aguante, como decisión personal, no algo impuesto o porque te corresponde.
Algunos puntos que podríamos considerar para saber si ser educador es lo que realmente se quiere sería por ejemplo: si se siente alegría al enseñar o educar alguien; si desarrollando esta actividad, se crece como persona y desarrolla lo mejor de cada uno, poniéndole corazón diariamente; si con la actividad que realiza ayuda a otros realmente a crecer como personas; si figuras de algunos maestros anteriores son modelos de vida. La llamada a ser docentes es algo tan personal y profundo, que debería ser una decisión y elección con una finalidad, que no quede en una vocación personal, sino, en un servicio para compartir con toda una comunidad escolar, ocupándose al mismo tiempo del crecimiento y perfeccionamiento de la otra persona, así como del crecimiento personal cuando estás el servicio de otro, lo que lleva a ser mejor maestro cada día.
Un segundo aspecto sería el Maestro Jesús como modelo, primer pedagogo por excelencia, sin una formación universitaria ni investigaciones realizadas para enseñar a las personas con una coherencia única entre lo que decía y hacía, a eso estamos llamados los docentes a vivir cada día como mejores personas, creciendo permanentemente y ayudando a otros hacerlo, por esto la necesidad de que los educadores cristianos cada día busquen más parecerse a Jesús porque no hay mejor ejemplo que él de buscar para la persona una vida en plenitud; la pedagogía de Jesús siempre encontró la formación integral  y cambios profundos en los que lo escuchaban haciéndose valer de la palabra y el ejemplo, practicando la pedagogía del  amor, de la creatividad, de la libertad y la crítica o la pregunta; a Jesús le gustaba llegar a la gente, provocar su reflexión y conversión, ayudarles  a que se plantearan en serio su vida,  el por qué y para qué de su vida; Jesús se hizo hermano de todos , en especial de los rechazados y excluidos, fue el buen samaritano que se dedicó a curar a los golpeados del camino; vivió la vida verdadera, la vida de auténtico hijo, una vida que el padre quiere que vivamos todos, él se hizo sal para dar sabor a la vida, luz para alumbrar caminos, pan para alimentar corazones y vino para alegrar y poner  entusiasmo en las vidas vacías y sin sentido; pudo proponer las bienaventuranzas como un programa de plenitud y la felicidad , porque él las vivió todas; buscó cumplir en todo momento la voluntad del Padre, compartió con todos el pan, perdonó siempre incluso a los que le sintieron sentir más dolor, superó las tentaciones con la ayuda del Padre, a quien siempre recurría, sobre todo en los momentos más difíciles; la primera estrategia utilizada por Jesús fue la pregunta para dar apertura a  la conversación y el diálogo, también a la conversión; fue un excelente comunicador que llegaba  la mente y el corazón de la gente porque hablaba con un lenguaje sencillo; para él lo importante no era saber, sino actuar, comprometerse, no trataba  tanto de convencer, sino de convertir.
Por último aspecto recordamos el perfil de un educador cristiano, donde se pretende continuar los pasos de Jesús y su proyecto y al mismo tiempo motivar a sus estudiantes por continuar sus pasos y la construcción del reino; es ser una persona espiritual, llena de caridad, que hable con su testimonio de vida, mostrándose en la ayuda con el más necesitado, una persona sincera que reconozca sus fallas y limitaciones; es como se mencionó en párrafos anteriores ayudar a los estudiantes hacerse conscientes de sus talentos y virtudes para la construcción de sus proyectos y metas. Un educador cristiano sabe que seguir a Jesús es lo único que le va a permitir fomentar un ambiente de fraternidad, enseñando y formando para la vida, no llenando a sus estudiantes de conocimientos y contenidos teóricos que en corto tiempo se pueda olvidar, comprende que así encuentra su propia plenitud. Es una persona llamada a la formación constante asumiendo como un compromiso estar preparado ante los momentos que se presenten, fortaleciéndose en la oración y  diálogo con Dios principalmente, además de sentirse agentes de cambio haciendo el esfuerzo necesario por construir y vivir los valores con coherencia entre lo que se dice y se hace, cada día con mayor entusiasmo , creatividad, alegría, actualizaciones, atreverse a romper esquemas que favorezcan a la comunidad escolar en general, donde los primeros beneficiados sean los estudiantes, sin rutinas que hagan sentir desmotivación y apatía en el ambiente, sino todo lo contrario; es que cada día el educador se muestre feliz por lo que hace porque entiende que no se es maestro por obligación de cumplir con un horario, sino porque es su vocación.
Angélica Villamizar

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