La
matriz de pastoral es el referente para todo aquello que implica la coherencia
de lo que se dice y es necesario hacer en cuanto a vivir lo más semejante a Jesús, si
entendiéramos a profundidad esto lo demás sería mucho más fácil. No se puede
dejar todas las acciones pastorales en una persona solamente o en alguna
actividad específica en un tiempo litúrgico determinado, la pastoral es algo
constante y evidente a diario en todo el desenvolvimiento de una comunidad
escolar.
Cuando se habla de una pastoral de aula es
porque desde allí debe sentirse un ambiente impregnado del evangelio (aula
sabor a evangelio), cada minuto y momento de la jornada diaria, así como
promover las acciones específicas para el crecimiento personal, la espiritualidad y
el compromiso cristiano; que desde el aula no solo se puedan compartir
conocimientos que se encuentren el currículos académicos, sino, también promover
la pastoral.
Al
mencionar aula con sabor a evangelio, viene a la mente poder ser y hacer las
cosa como Jesús, una acción pedagógica
en clave pastoral, con una intencionalidad evangelizadora, donde el proceso de
enseñanza aprendizaje sea acompañado pedagógica – pastoralmente, ofreciendo a
diario una formación integral de la persona, tocando mente, corazón y buenas
acciones, lo único que permite una sana convivencia; que el punto de partida
para todos los momentos de aprendizaje sea la pedagogía del amor y la alegría,
fomentando experiencias que permitan el
servicio solidario al más necesitado, débil, marginado, pequeño, aquel que se
encuentra rechazado de algún modo por el entorno; promover la formación de una
inteligencia capaz de analizar, crear, resolver problemas, poseer otras
visiones y opciones ante momentos que se puedan presentar en las realidades que
vivimos hoy, una inteligencia con capacidad crítica. Es necesario también
garantizar el diálogo y trabajo en equipo, donde se pueda comprender que la
diferencia con el otro me complementa; así como la importancia de fomentar la
formación del gusto y de la sensibilidad, de esta manera la persona realza y
reconoce lo bello, auténtico, original desde la imaginación desarrollando las
potencialidades creativas de cada persona desde sus propios talentos.

Así
mismo es importante poder entender los elementos desde donde se impregna de
evangelio el aula, partiendo del testimonio del educador, sin olvidar que la palabra
y acción del educador son sagradas (el evangelio para sus estudiantes) lleno de
buenas acciones pensando principalmente en el bien común del grupo con el que
se desenvuelve, que pueda decir si y mantenerlo pero cuando es necesario el no
también lo pueda hacer; un docente que tenga la capacidad de poder actuar como
Jesús lo haría, atendiendo a todos por igual, compartir con generosidad e
ilusión lo que tiene. La evaluación debe motivar al profesor y ayudar a crecer
al estudiante desde nuevas estrategias que ayuden a superar dificultades
presentes; por otro lado tenemos las actitudes, que desde el currículo se puede
promover perfectamente con los temas, motivando desde la lectura investigación
y otras desde valores como la solidaridad, apoyo a la compañero, respeto al
momento de intervenir, opinar y escuchar, la dedicación en sus compromisos;
acciones como estás ayudarían a la construcción de una sociedad mejor. Es
necesario que los temas transversales y lemas anuales del centro y el
movimiento como tal sean impregnados del evangelio, así como en la concreción
del currículo en los niveles educativos y del aula porque permitirá en el
estudiante la construcción del conocimiento y la vivencia de valores humanos
cristianos. También es necesario los espacios de formación a los docentes, que
les permita compartir lecturas, reflexiones, situaciones similares y como poder
solucionarlas.
Por
otro lado es necesario resaltar la presencia de la pastoral en la dinámica del
aula desde al momento que llegan los estudiantes, donde sean recibidos con
alegría y cariño, esto les permite tener confianza y seguridad; un espacio
acorde para pasar gran parte del día, acogedor, bien ambientado con lo
realmente necesario, frases que inviten a la práctica de valores humanos
cristianos, distribución de los muebles que inviten al compartir e intercambio
de experiencias, propiciar espacios de encuentro para educadores y estudiantes
donde se compartan juegos y actividades dinámicas. El acompañamiento al
estudiante debe hacerse personalizado, así se puede atender eficazmente desde
sus necesidades y realidades propias; motivar siempre el trabajo en equipo y
aprendizaje cooperativo; es necesario mantener un diálogo cercano a los
jóvenes, esto permite seleccionar
estrategias atractivas e integradoras para una mejor calidad de vida. Las
normas de convivencia atiendan el orden de la escuela y los espacios, al ser
retomadas y reflexionadas con los estudiantes se hacen consientes del respeto y valoración para la convivencia
diaria, otro punto que es de gran importancia
sería el error y su beneficio en el aprendizaje, porque a través de este
puedes reflexionar, retomar, analizar y mejorar las próximas acciones, y esto
no solo sería con los estudiantes, sino, también con el docente, mostrándose
sincero ya es más cercano y confiable como persona.El aprendizaje del diálogo y
resolución de conflictos invita primero que nada a espacios reflexivos donde la
comunicación pueda ser fluida y sin juicios que afecten al otro, incentivando siempre hacia una cultura de
paz; el docente debe evitar ser autoritario ya que de esta manera los
estudiantes demostrarían resistencia a lo impuesto; es necesario promover la participación estudiantil, la construcción del conocimiento basado en la
interacción dialógica, recuperando lo que saben los estudiantes, poniéndolo en
contacto con nuevas ideas; atender la diversidad desde una opción que
privilegie a los sectores más vulnerables; resaltar la importancia de los
contenidos actitudinales transversales, garantizando que estos hagan referencia
a los valores humano- cristianos y al desarrollo de habilidades sociales, por
último en este espacio es necesario resaltar la vinculación de contenidos de
las áreas con la formación en valores, pero, para ello el docente debe estar
claro y pueda realizar las vinculaciones adecuadasa las situaciones presentes,
así como aprender a manejar la metodología de la propuesta: ver- Juzgar-
actuar.

Seguidamente
es necesario mencionar la acción evangelizadora del educador, desde sus acciones
lo más semejante a Jesús, un educador que tenga la capacidad de acompañar a sus
estudiantes desde sus propias realidades, respetando y entendiendo ritmos
propios, animando, escuchando y ayudando
a superar sus problemas, perdonando cuando hay que perdonar y denunciando
cuando hay que denunciar; reconociendo primero que nada que lo más importante
de cada centro son los estudiantes. Por ello, se pretende para favorecer
participación activa del educador en la acción pastoral, desde los macro
indicadores del proceso pastoral desde los siguientes aspectos: la vocación del
educador, Jesús como modelo de maestro y el perfil del educador cristiano.
La
vocación del educador como primer aspecto nos lleva a pensar ciertamente si lo
que se quiere en realidad es realizar este servicio, al no estar conscientes y
claro de ello, sencillamente se alcanza la mediocridad y hacer las cosa por
hacerlas, es necesario crear condiciones que permitan al educador reflexionar y
preguntarse si lo que eligió ser pretende lo que realmente le corresponde,
porque todos podemos en un momento determinado tener las mismas funciones y
responsabilidades, solo que cada quien le dará su propio matiz de acuerdo al
empeño y cariño que le ponga cada día. Es importante motivar al docente a repensar
acerca de lo que eligió ser, que no fue precisamente para ganarse la vida, ni
atender niños ni jóvenes, mucho menos para vaciar conocimiento de una generación a otra, o usar la
tecnología en el aula, peor aún escuchar decir que fue la carrera más fácil en
la que pudo entrar y no exige actualizaciones.
Que
bueno sería encontrar el sentido de lo que hacemos, porque esto nos permitiría
trabajar con mayor entusiasmo y alegría cada día, demostrando actitudes
positivas en todo momento a pesar de lo que se pueda presentar en nuestras
realidades. Para ello es bueno tomar como referente el objetivo fundamental de
Fe y Alegría, donde se pretende la formación de sujetos autónomos, capaces
asumir responsabilidades, convivir con otros solidariamente, ayudando a crecer
al otro desde sus virtudes y talentos. Además de esto es relevante entender el
sentido de para que somos llamados, comprendiendo que es la apertura a nuestro
propio camino de realización, encontrando a ese algo o alguien por quien vale
la pena vivir con pasión, con gusto y entrega; se necesita persistencia,
disciplina y aguante, como decisión personal, no algo impuesto o porque te
corresponde.
Algunos
puntos que podríamos considerar para saber si ser educador es lo que realmente
se quiere sería por ejemplo: si se siente alegría al enseñar o educar alguien;
si desarrollando esta actividad, se crece como persona y desarrolla lo mejor de
cada uno, poniéndole corazón diariamente; si con la actividad que realiza ayuda
a otros realmente a crecer como personas; si figuras de algunos maestros
anteriores son modelos de vida. La llamada a ser docentes es algo tan personal
y profundo, que debería ser una decisión y elección con una finalidad, que no
quede en una vocación personal, sino, en un servicio para compartir con toda
una comunidad escolar, ocupándose al mismo tiempo del crecimiento y
perfeccionamiento de la otra persona, así como del crecimiento personal cuando
estás el servicio de otro, lo que lleva a ser mejor maestro cada día.
Un segundo aspecto sería el Maestro
Jesús como modelo, primer pedagogo por excelencia, sin una formación
universitaria ni investigaciones realizadas para enseñar a las personas con una
coherencia única entre lo que decía y hacía, a eso estamos llamados los
docentes a vivir cada día como mejores personas, creciendo permanentemente y
ayudando a otros hacerlo, por esto la necesidad de que los educadores
cristianos cada día busquen más parecerse a Jesús porque no hay mejor ejemplo
que él de buscar para la persona una vida en plenitud; la pedagogía de Jesús
siempre encontró la formación integral y
cambios profundos en los que lo escuchaban haciéndose valer de la palabra y el
ejemplo, practicando la pedagogía del
amor, de la creatividad, de la libertad y la crítica o la pregunta; a
Jesús le gustaba llegar a la gente, provocar su reflexión y conversión,
ayudarles a que se plantearan en serio
su vida, el por qué y para qué de su
vida; Jesús se hizo hermano de todos , en especial de los rechazados y
excluidos, fue el buen samaritano que se dedicó a curar a los golpeados del
camino; vivió la vida verdadera, la vida de auténtico hijo, una vida que el
padre quiere que vivamos todos, él se hizo sal para dar sabor a la vida, luz
para alumbrar caminos, pan para alimentar corazones y vino para alegrar y
poner entusiasmo en las vidas vacías y
sin sentido; pudo proponer las bienaventuranzas como un programa de plenitud y
la felicidad , porque él las vivió todas; buscó cumplir en todo momento la
voluntad del Padre, compartió con todos el pan, perdonó siempre incluso a los
que le sintieron sentir más dolor, superó las tentaciones con la ayuda del
Padre, a quien siempre recurría, sobre todo en los momentos más difíciles; la
primera estrategia utilizada por Jesús fue la pregunta para dar apertura a la conversación y el diálogo, también a la
conversión; fue un excelente comunicador que llegaba la mente y el corazón de la gente porque
hablaba con un lenguaje sencillo; para él lo importante no era saber, sino
actuar, comprometerse, no trataba tanto
de convencer, sino de convertir.
Por último aspecto recordamos el
perfil de un educador cristiano, donde se pretende continuar los pasos de Jesús
y su proyecto y al mismo tiempo motivar a sus estudiantes por continuar sus
pasos y la construcción del reino; es ser una persona espiritual, llena de
caridad, que hable con su testimonio de vida, mostrándose en la ayuda con el
más necesitado, una persona sincera que reconozca sus fallas y limitaciones; es
como se mencionó en párrafos anteriores ayudar a los estudiantes hacerse
conscientes de sus talentos y virtudes para la construcción de sus proyectos y
metas. Un educador cristiano sabe que seguir a Jesús es lo único que le va a
permitir fomentar un ambiente de fraternidad, enseñando y formando para la
vida, no llenando a sus estudiantes de conocimientos y contenidos teóricos que
en corto tiempo se pueda olvidar, comprende que así encuentra su propia
plenitud. Es una persona llamada a la formación constante asumiendo como un
compromiso estar preparado ante los momentos que se presenten, fortaleciéndose
en la oración y diálogo con Dios
principalmente, además de sentirse agentes de cambio haciendo el esfuerzo
necesario por construir y vivir los valores con coherencia entre lo que se dice
y se hace, cada día con mayor entusiasmo , creatividad, alegría,
actualizaciones, atreverse a romper esquemas que favorezcan a la comunidad
escolar en general, donde los primeros beneficiados sean los estudiantes, sin
rutinas que hagan sentir desmotivación y apatía en el ambiente, sino todo lo
contrario; es que cada día el educador se muestre feliz por lo que hace porque
entiende que no se es maestro por obligación de cumplir con un horario, sino
porque es su vocación.
Angélica Villamizar
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