MARCO DE LA PASTORAL EN VENEZUELA (RESUMEN MENSUAL)
Capítulo I: UNA OBRA EDUCATIVA EVANGELIZADORA.
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FE CRISTIANA
La fe salva, y la educación transforma. El nombre de Fe y Alegría está inspirado en dos dones maravillosos, como lo son el don de la fe y
el de la alegría.
Como se escribe al comienzo la fe salva, y una educación de
maestros creativos y llenos de alegría transforma a todos aquellos estudiantes
cuya realidad es dura, excluyente y marginal.
Ante lo expuesto nace el maravilloso proyecto de Fe y Alegría
como un modelo de escuela necesaria de calidad, que se centra en la persona de Jesús,
cuya opción es por los más pobres, los excluidos y necesitados.
Este proyecto inspirado
por el Espíritu Santo cuyos cimientos están basados en la vida de Jesús,
busca la inclusión y transformación de todos los actores que forman parte de
dicho movimiento y de los estudiantes que han tenido la dicha de pasar por
nuestras escuelas, no solo para ser educados y transformados sino además para liberarlos de la mediocridad, convenciéndoles
que son hombres y mujeres con un gran potencial, capaces de cambiarse a sí
mismos y al entorno que los rodea, con una educación de calidad que les permite
ser mejores personas
Practicantes de valores humano-cristianos tales como: El amor,
la justicia, la humanidad, la
solidaridad, la equidad, la tolerancia y el reconocimiento del otro como
persona, configurándonos como centros educativos verdaderamente evangélicos,
levadura en la masa de educación, que se asumen y entienden como comunidades de
aprendizaje y vida
Nuestro movimiento se
caracteriza por tener una planificación Cristo céntrica, es decir que todos
los que formamos parte del movimiento Fe
y Alegría deberíamos tener a Jesús Cristo como el centro de nuestras vidas, como ese motor que impulsa a salvar a
nuestros protagonistas que son los más pobres, excluidos y olvidados aquellos
que encontramos donde termina el asfalto permitiendo a su vez que éstos, puedan gozar por medio de la inclusión a un sistema educativo de calidad que les
permite una fascinante transformación, mediante docentes y directivos que hacen su Labor de educar día tras día
enfocados en un trabajo de equipo, que está en constante movimiento inspirado
por la práctica del amor, tal como se cita en Corintios 13,1-7 la cual expresa o se interpreta sino se tiene
amor, vana es nuestra práctica educativa pues fue el primer mandamiento que
Jesús nos dejó, el cual al aplicarlo permite la formación de un mundo estudiantil
fraterno lo cual permite favorecer la formación integral de nuestros
estudiantes, que vienen a ser nuestra razón de ser y existir.
IDENTIDAD
CATÓLICA
La práctica educativa de nuestros centros Fe y Alegría está
enmarcada en la fraternidad con la que se suelen realizar las actividades de
enseñanza, cargadas de creatividad cuyo horizonte es dar una formación que humaniza.
Nuestras escuelas son de identidad cristiana simplemente porque están basadas en los evangelios,
que anuncian las enseñanzas de Jesús, como lo podemos citar en el evangelio de
Marcos: "Yo los haré pescadores de hombres" de acuerdo a esta identidad Cristiana,
los docentes seremos los pescadores y los estudiantes los excluidos de nuestra
sociedad a quienes hay que pescar y transformar
mediante la práctica educativa. Como
hacerlo simplemente no dejando de ir nunca a la fuente del Espíritu
Santo, donde brota la ciencia y la sabiduría de todo aquel que identificado con
el movimiento, no se cruza de brazos
sino que lucha por hacer algo distinto aunque esto signifique nadar contra
corriente.
Pues la meta no está centrada solo en los educandos va más allá de ellos, somos ambiciosos y la
sabiduría que obtenemos de la fuente la utilizamos para transformar a los que
laboran en nuestras escuelas y los que hacen vida dentro y fuera de ella,
mediante un trabajo de equipo que delega funciones, donde todos son líderes de
un proceso que cambia vidas. Y permite la
construcción del hombre que busca de
Dios, sepa discernir y se encamine por el camino del amor, la paz y una sana
relación con los otros.
Rita Escalona
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FE CRISTIANA 7- 10
Nuestro primer nombre es Fe, porque nuestro
Movimiento ha querido ser, desde el comienzo, un grupo de hombres de fe,
pensando en que a su debido tiempo seremos un verdadero ejército de hombres de
fe, porque la fe salva y la fe conquista. Fe en que Dios es nuestro verdadero
Padre, y su Cristo, nuestro hermano; y que, por este Padre común y por este
Hermano, somos todos los hombres hermanos, por ser hijos de Dios”
Fe y
Alegría desde sus inicios agrupó a personas de fe, religiosos(as) y laicos(as),
quienes concibieron su acción educativa como compromiso cristiano de
transformación de las estructuras de exclusión socioeducativas, para construir
un mundo más justo y más humano.
Fe y Alegría es así, una
obra educativa y una obra evangelizadora bajo la convicción de que una
educación integral debe tener un carácter evangelizador, de buena nueva, un
carácter de salvación. Por ello, Vélaz
afirma que hay que “educar por encima de todo, porque educar es
salvar.
Aspiramos un modelo de
sociedad justa y productiva: donde se respete a la persona, su dignidad,
sus ideas y valores culturales, humanos y espirituales; donde se viva en
igualdad de derechos y deberes, suprimiendo la discriminación por razones de
raza, sexo, religión, ideología política u otras; donde se tenga acceso real a
la satisfacción de las necesidades humanas básica
VIVENCIA
CRISTIANA 11-12
Fe y Alegría nace de una
exigencia del Espíritu en la Iglesia que luego se hará patente en el Concilio
Vaticano II, en las Conferencias Episcopales de América Latina de Medellín
(1968) y de Puebla (1979): abrirse a las necesidades del mundo y la historia, y
asumir las opciones de Jesús
La vivencia en Fe y
Alegría se representa por una serie de valores:
·
El énfasis en lo comunitario y la solidaridad que nos lleva a
privilegiar el trabajo en equipo.
·
Aprender a hacer del
trabajo diario una oportunidad de gozo, alegría y crecimiento personal, que no
es otra cosa que comenzar a vivir la praxis como una misión desde la que nos
realizamos personalmente.
·
Cultivo de una
sensibilidad que se manifiesta en el modo de acercarnos y conocer la realidad,
de dejarnos interpelar por ella y mirarnos desde la relación con los otros.
·
Responder a la
complejidad de la realidad con respuesta integrales que vinculen a otros, sean
personas, programas e instituciones
IDENTIDAD
CATÓLICA, 13-14
En
nuestros centros se viven los valores del evangelio. Estos valores se expresan,
trasmiten, se manifiestan en las estructuras, dinámica y funcionamiento del
centro, en la creatividad pedagógica, en relaciones fraternas y educativas, en
ambiente humanizados.
Igualmente aspiramos un
modelo de Iglesia que se entiende a sí misma como pueblo de Dios, como
comunidad de creyentes, seguidores de Jesús, que tiene la misión de anunciar y
construir su Reino aquí en la tierra. Una Iglesia comprometida con el ser
humano, inserta en el mundo de los empobrecidos y discriminados, por los que
opta. Una Iglesia testimonial y coherente, que anuncia la Buena Noticia y
denuncia todo lo que atenta contra la Utopía del reino
El gran
reto hoy es irnos configurando como centros educativos con sabor a evangelio,
levadura en la masa de la educación. Los centros educativos católicos deben
entenderse y asumirse como verdaderas comunidades de aprendizaje y vida.
Nuestra
gran fuerza nos viene del Espíritu del Señor, del Espíritu Santo. Él nos
convoca, anima y fortalece. Pero nosotros tenemos que poner los medios: unos
buenos equipos y comisiones de trabajo que nos permitan organizar y gestionar
las acciones, personas, tiempos y esfuerzos en los distintos centros educativos
en la búsqueda de los objetivos planteados
Niovis Bolívar

¿Y dónde están los católicos? No se ven en las calles evangelizando de puerta en puerta, de casa en casa. Mucha gente nos cuestiona eso, incluso nosotros mismos nos lo decimos... sin embargo, al leer estos textos veo que somos católicos educadores con una gran responsabilidad en nuestro trabajo diario, para convertirlo en una obra evangelizadora, para ello hemos de vivirlo con toda la sazón que supone la fe y la alegría venezolana.
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